Tu voz...

Cuando me cuentas de temores y amenazas,
futuros inciertos con un final certero,
desesperanza en el mundo,
no es tu voz la que escucho,
es la de la angustia.
Tu voz me habla de libertad, verdad, pasión,
instalando en mi alma sentimientos tan largamente añorados …
es delicioso alojarme en tu voz
que anida en mi pecho
sin necesidad de palabra alguna.

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