
Siempre di por sentado que yo no te busqué, llegaste a mí.
Pero eso lo veía como que, pese a que yo no te había llamado, era una maravilla que estuvieras junto a mí, que le vida te haya traído a mí, y que probablemente tuvieras una misión determinada, como los millones de cosas que me has hecho comprender.
¿Pero qué tal si fuera al revés y, como siempre eres sólo el reflejo de mi alma y quien necesitaba imperiosamente que llegara a ti y te ayudara eras tú?
No eres tú quien debe liberarse, ¡soy yo la que debe dejar fluir su energía creativa!
Y es que, además, ¡sigo en la prisión del miedo!! Mientras no libere mi energía creativa y no sea directa … voy a seguir en la misma de siempre …
¿Será o no será él? … Si es, vá a decirme que sí, pero sino …
Miedo continuo al rechazo, a equivocarme, a ser inapropiada …
¡Tanto miedo me inmoviliza!!