Trataste de encontrarle sentido al intenso sentimiento que te provoco, adecuándolo a la norma. Vano intento, pues mi duende te lo impide. Y así, fuiste desgranándome tu alma, sin siquiera darte cuenta, con voces que sólo yo interpreto… ¡ciertas, firmes, certeras!
0 Comments:
Post a Comment
<< Home