Thursday, December 14, 2006

Verdad ...

Y ahora lo más importante de la tarde … de mi vida entera ...

¿Te acuerdas de mi fantasía de niña … que cuando tuviera mi vida ya hecha, llegaría a mí un poeta, que lo reconocería pues el encuentro estaría plagado de lágrimas y que lo que yo tenía que hacer por él era un portento?

Bueno … te entrego ese prodigio …

No hay misterio involucrado en todo esto … no … es sólo que mantenemos nuestro pacto, no importa el tiempo que pase … prometimos compartir la verdad entre nosotros dos cuando llegara a nuestras manos.

Tu verdad me despertó … me hizo darme cuenta que el mundo, como siempre lo había soñado, era posible …

No existen barreras para cumplir una promesa, para hacer realidad tu palabra una vez empeñada … no importa si para hacer honor a mi juramento tuve que atravesar la mitad del planeta … y aún habiéndote encontrado entonces … haber esperado durante casi dos años, devanándome los sesos pensando, anhelando cuál sería esa maravilla.

Te entrego la piedra filosofal … la tabla esmeralda … el milagro que, como toda verdad … es tan simple, tan sencilla, contiene tanta evidencia en sí misma … que pasa desapercibida.

Compartir esa veracidad … tu autenticidad me despertó … te hago entrega pues de “la” verdad …


Y tenía que ser yo quien te la entregara, para que puedas creerla, porque … ¿qué notas de extraño en mí? …

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